DE ACUERDO A 2 DE TIMOTEO 1:7 ¿DIOS QUÉ NOS DIO? III PARTE

Vamos a recordar que dice este versículo

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Hoy continuamos con el dominio propio

el versículo nos dice que Dios nos ha dado poder, amor y dominio propio.

 El dominio propio implica autocontrol, la capacidad de tomar decisiones sabias y de no dejarnos llevar por nuestras emociones o deseos engañosos.

Vivimos en una generación que busca gratificación instantánea, pero el dominio propio nos enseña a abstenernos de placeres temporales, para obtener recompensas más grandes.

En lugar de ser gobernados por el miedo, la ira, el egoísmo, los celos, la amargura etc, el dominio propio nos permite ser guiados por el fruto del Espíritu en todas nuestras acciones.

En Proverbios 25:28, dice:
Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.


Un hombre sin dominio propio es como una ciudad sin defensas: vulnerable a los ataques. Pero cuando ejercemos dominio propio, podemos vivir con disciplina y no ser arrastrados por las circunstancias o nuestras emociones.

El dominio propio nos ayuda a vivir con sabiduría y equilibrio.

 En las diferentes situaciones que enfrentamos, no estamos solos, la presencia de Dios está en nosotros, en todo momento

 

Tener dominio propio también significa ser responsables con nuestras decisiones.

 Cuando tomamos decisiones impulsivas, sin considerar las consecuencias, estamos perdiendo el control.

 En Proverbios 3:5-6, se nos instruye a confiar en Dios con todo nuestro corazón y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento, porque Él guiará nuestros caminos.

El dominio propio es para nuestro bienestar personal y el de los demás.

El dominio propio nos permite vivir de manera ordenada, disciplinada y conforme a la voluntad de Dios.

El dominio propio es esencial para vivir una vida victoriosa y mantener relaciones saludables

Para finalizar vamos a

Mateo 6:6

Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

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