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CREER

DIOS

CREER

Iniciamos con la siguiente historia:

Un gusano caminaba un día en dirección al sol.
Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes.
¿Hacia dónde te diriges? le preguntó.
Sin dejar de caminar, el gusano contestó:
 A la punta de la gran montaña.

Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba; ¡debes estar loco!, ¿cómo podrás llegar hasta aquel lugar?, ¡Tu un simple gusano! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusano ya estaba lejos y no lo escuchó, su diminuto cuerpo no dejó de moverse.

De pronto se oyó la voz de un escarabajo:
¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?
Sudando ya el gusano, le dijo 
jadeante,
a la cima de esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar

algo tan ambicioso y se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras el gusano continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo y la rana; le aconsejaron a nuestro amigo a desistir, ¡No lo lograrás jamás! Le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar.

“Estaré mejor”, fue lo último que dijo y murió.

Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del pueblo, había construido como su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.

De pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la del gusano que creían muerto, poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa, no hubo nada que decir, todos sabían lo que pasaría, se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño,  todos se habían equivocado.

Hoy hablaremos de lo vital de creer, es un nuevo día para ver la gloria de Dios y los milagros en nuestra vida.

Es un nuevo día para avanzar hacia la meta, y cumplir los deseos de nuestro corazón.

Vamos a un pasaje, nuestro entorno suele basarse en lo que se ve, y la mayoría de veces se enfoca en lo negativo, por lo que nos impulsa a desistir.

Lucas 8:49
49 Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.

El mensaje que recibió Jairo fue “desiste”.

Vamos a otro pasaje,

Juan 11:39
39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

 La respuesta fue: “no hay nada que hacer”

En las dos historias hay un común denominador:
En la primera historia esta fue la respuesta:

Lucas 8:50
50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.

Y en la segunda historia:

Lucas 11:40
40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?

El común denominador es “cree”

Independiente de la situación que está viviendo el mundo, debemos orar por nuestras metas y deseos del corazón, porque Jesús dijo:

Marcos 9:23
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Oramos para vivir por fe, el poder de Dios no se ha limitado, así que vamos a ver lo imposible hecho realidad en nuestra vida.

Para finalizar :
           Proverbios 28:25             
Más el que confía en el Señor prosperará

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