HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE ( II PARTE)

Los padres deben ser ejemplo a sus hijos
lo dice en Efesios 6:2
Honra a tu padre y a tu madre,

 En la siguiente historia ilustra lo que no
debe suceder en una familia:

Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa; durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia; su mayor deseo
era ver a su hijo convertido en un hombre respetado por los demás, proyecto al que
dedicó su vida y su escasa fortuna.

A los setenta años, don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos; esperaba que su hijo, ahora brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que éste apareciera y decidió por primera vez en su vida acercarse y pedirle un favor.

Don Roque tocó la puerta. Hola papá, ¡qué milagro que vienes por aquí!; ya sabes que no me gusta molestarte, pero estoy cansado y viejo. 

Pues a nosotros nos da mucho gusto que vengas a visitarnos ya sabes que esta es tu casa.

Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo, entonces, ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? 

Ehh…. ¿quedarte a vivir aquí? sí… claro… bueno… no sé si estarías a gusto, tú sabes la casa es chica… mi esposa es muy especial… y luego los niños…

Mira, hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano. 

¡No papá no!, ¡No es eso! Sólo que… no se me ocurre dónde podrías dormir, no puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían… a menos que no te moleste.
¿Qué cosa hijo? Bueno… dormir en el patio. 

¿Dormir en el patio? bueno… el patio está bien. El hijo de don Roquellamó entonces a
su hijo Luis de once años. 

Dime papá. Mira hijo, tu abuelito se quedará a vivir con nosotros, tráele una cobija para que se abrigue
y no pase frío en la noche.
Sí, con gusto… pero…
¿dónde va a dormir mi abuelito?

En el patio, no quiere que nos incomodemos
por su culpa, ya sabes cómo es. 

Entonces el niño subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos, en ese momento llegó su padre.

¿Qué haces, porqué cortas la cobija de tu abuelito?
Sabes papá… estaba pensando… 
¿Pensando? 
Sí, en guardar la mitad de la cobija para cuando tú
seas viejo y te vayas a vivir a mi casa.

Oramos para que cada hijo aplique cada día la honra a los padres, Independiente de como sean los padres, los hijos deben amarlos, respetarlos, de acuerdo a la edad obedecerles e igualmente retribuirles.

Para finalizar vamos a la siguiente promesa
de Dios para nuestra vida en Efesios 3:20       
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas
las cosas mucho más abundantemente
de lo que pedimos o entendemos,
según el poder que actúa en nosotros

 

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