Predicas

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (III PARTE)

Mateo 13:3-9
Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo:
 He aquí, el sembrador salió a sembrar.
Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó
junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
Parte cayó en pedregales, donde no había ,
mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
pero salido el sol, se quemó;
y porque no tenía raíz, se secó.
Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron,
y la ahogaron.
Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
El que tiene oídos para oír, oiga.

Romanos 1:16
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;

Marcos 4:20
20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben,
  
y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Santiago 1:21
Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Mateo 13:23
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Efesios1:16
 Dios alumbre nuestro entendimiento

Lucas 8:15
15 Mas la que cayó en buena tierra,
éstos son los que con corazón bueno y recto
retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

Santiago 1:25
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,
la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra,
éste será bienaventurado en lo que hace.

Gálatas 6:9
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Efesios 6:18
18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia
 y súplica por todos los santos;

Salmos 51:10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Hebreos 4:12
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,
y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu,
 las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

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